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Leo Parisi, de Los Tacos del Tío Leo: “Un cliente satisfecho es el mejor vendedor del mundo”

BUENOS AIRES (Redacción) – Cualquiera podría decir que es una película tipo “El lobo” de Wall Street”, con Leonardo Di Caprio, o la mítica Wall Street de Michael Douglas. Pero no, tiene más que ver con la reciente “El Fundador”,…

BUENOS AIRES (Redacción) – Cualquiera podría decir que es una película tipo “El lobo” de Wall Street”, con Leonardo Di Caprio, o la mítica Wall Street de Michael Douglas. Pero no, tiene más que ver con la reciente “El Fundador”, la historia del verdadero creador de la cadena de hamburguesas Mc Donalds. Y por ahí viene la cosa, por el lado gastronómico.

Leo Parisi es padre, separado, hoy soltero, músico y un hacedor en todos los aspectos posibles. Pasó del fracaso a la estafa más dolorosa del universo, y desde ese fondo, las cenizas lo elevaron a la llama más potente: volver a crear y volver a nacer. Y volvió a nacer con Los Tacos del Tío Leo.

A continuación, una biografía de Leonardo Parisi, el fundador de “Los Tacos Del Tío Leo”, un pequeño local que, de grande, tiene mucho.

CIUDAD EMPRENDE: ¿Cuál fue tu primer trabajo?

LEO PARISI: Mi primer trabajo fue en una casa de comidas de Haedo. Yo era un chico con graves problemas de sobrepeso y para eso salía a correr, y al volver de unas salidas entré en ese local porque me contrataron todo transpirado. Allí rompí todo, se me caían las cosas, era un desastre pero por suerte fue lindo. Después entré a trabajar a American Express donde me fue bastante bien con el tema seguros, tarjetas, y en esos trabajos se sufren las presiones porque tenés estándares muy elevados. Ya por 2006, inicié un emprendimiento gastronómico personal con mi familia en un restaurante en la avenida Gaona, el primer indicio de que con la familia no se trabaja.

Luego, entre a trabajar en IBM como analista financiero, una porquería donde había que aprobar y desaprobar créditos para gente que vivía en España. Pero después tuve mi primer encuentro definitivo con la gastronomía en Pizza Boom en el barrio porteño de Mataderos, en el año 2010.

“Vender puede hacerlo cualquiera, pero la diferencia está entre ser comerciante y ser emprendedor”

CE: ¿Qué hacías?

LP: Arranqué como encargado pero había una cuestión y es que no sabía de gastronomía por eso yo no sabía diferenciar la yerba del orégano, pero entré como encargado porque era un tipo confiable. Yo podía administrar bien una organización que era muy fraudulenta y que los dueños no estaban para nada conformes. Y ahí pude aprovechar que era creativo, porque cuando llegó la AFIP el lugar se vio obligado a vender y me lo vendieron a mí. Ahí reformulé todo a la nueva marca Hello Pizza.

CE: ¿Cómo nació Hello Pizza?

LP: Para esta marca lo primero que hice fue recurrir a mucha inversión en imagen, comunicación, imagen exterior, es decir, para mí hasta era divertido que la gente decidiera gastar plata en mí. Y la marca siguió creciendo con un muy buen desarrollo de producto porque, por ejemplo, los “rolletes” -hoy uno de los productos de Los Tacos del Tío Leo- nacieron ahí. Los rolletes son un producto exclusivo nuestro, como la pizza con borde relleno, la pasta de pizza, o sea, la pasta hecha con masa de pizza, algo muy bueno. El frapucchino que no se vendía en estos barrios yo los vendía como una alternativa a los licuados. Eran más económicos, más fáciles de hacer y movilizaban más el stock de café. Fue una etapa creativamente muy fructífera. Fue bueno ver que con mi administración estaba todo al día, la gente estaba en blanco, cobraban por banco algo que no pasa muy seguido. Yo había sido empleado toda mi vida, por eso quería que a mis empleados se los respetase. No son descartables, son personas, y como tales se los tiene que respetar.

“Nuestros tacos no son estandarizados, cada taco tiene su parte, su relleno, su gusto”

CE: ¿Y cuándo apareció el gran problema, cómo venían con Hello Pizza?

LP: Veníamos bien, laburábamos bien, con muchos empleados, hasta que de la noche a la mañana yo paso de manejar 20 empleados a no tener nada. Con dos hijas, una casa que mantener, un auto que pagar, me dejaron en la nada misma por un problema familiar donde me robaron y apartaron. Por eso volví a empezar a buscar trabajo, fui encuestador, estuve tres meses en Puerto Madero, en otro me echaron a los dos días y en otro a las dos horas me despidieron. El peor  momento de la historia. Yo ya venía mal con mi mujer, mal económicamente, hasta que una noche pasó algo.

CE: ¿Qué pasó?

LP: Una noche estaba hablando con Hugo, el primo de mi ex y mi actual mejor amigo, que me recuerda que básicamente yo debo volver a la gastronomía, dedicarme a lo que yo sé hacer, esto en el año 2014, febrero, una semana antes de empezar con los tacos.

“Lo que vendemos es la experiencia de disfrutar un taco, y de ahí salen los mejores vendedores del mundo”

CE: ¿Y cómo nació la idea de hacer Los Tacos del Tío Leo?

LP: Nadie los hacía y yo había comido tacos una sola vez, por eso me gustaba la idea de una comida rápida pero que no esté difundida, y por eso nació la idea de hacer un taco que no fuera mexicano –una paradoja-, que no fuera grasoso, entre otras cuestiones. Y en una noche de insomnio pensé en hacer Los tacos del Tío Leo, diseñé los tacos, les puse un precio, registré el nombre, hice los folletos, hablé con PedidosYa y al otro día a la mañana tenía el negocio listo. Luego, llegó el momento de comprar heladeras, cocinas y ahí estaba mi amigo Hugo que me prestó 10 mil pesos.

CE: ¿Cómo fue la primera etapa del negocio?

LP: El primer pedido de tacos lo hice a la calle Antofagasta, en colectivo, porque yo no sabía ni la existencia de esa calle. Nuestras primeras entregas eran a través de amigos, uno un abogado, otro licenciado en Administración de Empresas, otro lo mismo, y yo cocinando. Cuando tenés una idea y te dicen no podés, no, es al revés, más la hago.

CE: Ya venías con un fracaso, un robo, y con el convencimiento de no trabajar para nadie.

LP: Lo más importante es aprender a pagar el precio de la libertad porque yo, básicamente, hago lo que quiero, y hacer lo que quiero no es echarse en un sillón sin hacer nada, sino trabajar todo el día, no tener un franco en tres meses, crear todo el tiempo, y buscar hacer lo que quiero, que reditúe y que quede algo. Vender puede hacerlo cualquiera, pero la diferencia está entre ser comerciante y ser emprendedor, porque el comerciante compra algo, le agrega o no valor, y lo revende. El emprendedor pone su idea, pone su alma, pone en juego lo que tiene y lo que no tiene, porque tiene una meta, una idea, un sueño, quiere algo que perdure y lo exceda a él. Los Tacos del Tío Leo ya me supera: es el producto, es el lugar, es el espacio donde la gente viene a celebrar a juntarse, y todo esto es fuerte. Lograrlo es fuerte, más en una ubicación que es un semipasaje medio escondido donde al día de hoy hay gente que nos sigue descubriendo y recomendando.

“Yo siempre digo que la plata no es el problema, el problema principal es el capital de trabajo. El capital humano es una falla cultural”

CE: ¿Cómo proyectaste las ganancias o el crecimiento de la marca?

LP: Yo no proyecté financieramente porque me prestaron la plata para las heladeras y la cocina, compré, producí y comencé a vender, y cada año el resultado fue mejor. Durante el 2014 el negocio marchó bien y en el 2015 se produjo la explosión, y durante el 2016 nos dedicamos a mantenernos en plena crisis. Fue trágico a nivel comercial para muchos, pero nosotros nos mantuvimos a flote tomando la decisión de no bajar la calidad. Costó hacerlo pero nos sostuvimos. Y hoy seguimos presentes gracias a ese inicio, gracias a mi amigo Hugo porque sin él Los Tacos del Tio Leo no existirían, porque más allá de la inversión inicial que me facilitó lo que me impulsó fue el apoyo moral.

CE: ¿Cómo son tus tacos y por qué se diferencian de tu competencia?

LP: Por el sabor, un sabor no violento, porque cada taco tiene su personalidad, porque no es una hamburguesa de McDonalds, son sabores que por un lado conocés y que por otro lado sorprenden al paladar. Nuestros tacos no son estandarizados, cada taco tiene su parte, su relleno, su gusto, tiene su personalidad, y eso se amolda mucho a los clientes. Además, lo que vendemos es la experiencia de disfrutar un taco, y de ahí salen los mejores vendedores del mundo que son los clientes satisfechos. Ellos son quienes nos recomiendan uno a otro. El boca a boca le gana a cualquier campaña de publicidad, y esto viene desde los Persas.

CE: ¿Cómo te manejás con los clientes insatisfechos?

LP: Primero, estar atento a las críticas, escucharlo y ponerte en el lugar del cliente y lo que te critica porque si te hace una crítica es porque le importó. Si es una crítica telefónica, siempre hay que dejar que el cliente se explaye lo más posible, por eso no vale la justificación y por eso hay que dejarlo hablar. Y luego de eso, lograr recuperar el cliente, ya que el cliente insatisfecho es el principal destructor.  Acá no importa perder 200 o 300 pesos, hay que buscar que el cliente sepa que lo valoramos y que vuelva, porque no queremos un cliente que compre una vez sino que vuelva. Me ha pasado una vez que un cliente recibió un pedido de una zona fuera de nuestro delivery, el cual se lo cobramos, y nos llamó muy caliente. ¿Qué hice? Le pedí que no cortara, lo puse en línea con el delivery, y mandé al delivery a devolver el dinero del envío y el dinero del pedido, y se lo dimos gratis. Le explicamos el motivo, le pedimos disculpas y hoy ese cliente luego de años sigue pidiendo tacos.

“Los emprendedores tenemos leyes muy injustas porque al cuarto día pagamos los mismos impuestos que paga Mc Donalds”

CE: ¿Qué planes a futuro tenés para Los Tacos del Tío Leo y para vos como emprendedor?

LP: Crear nuevos productos, tomar productos existentes e innovarlos, y comercialmente me gustaría expandirme. Yo siempre digo que la plata no es el problema, el problema principal es el capital de trabajo, y eso es la gente. Los emprendedores tenemos leyes muy injustas porque al cuarto día pagamos los mismos impuestos que paga Mc Donalds, Coca Cola, y nosotros no somos estas multinacionales. El capital humano es una falla cultural. Pero en definitiva queremos abrir más locales y hacer foodtrucks.

CE: ¿En cuánto tiempo creés que podrás cumplir el proyecto de expandirte?

LP: En dos años, y digo ese tiempo porque será en un período post eleccionario, con una economía más estabilizada, no por una cuestión política sino por indicadores que veo en la calle.


Hoy, este pequeño local ubicado en el límite de los barrios porteños de Lugano y Mataderos vende cerca de 4.000 tacos por mes, tiene 5 empleados, está presente en los sitios Pedidos Ya y Guía Oleo, y proyecta expandirse a más locales y desarrollar su propia franquicia, además de incursionar en la modalidad foodtrucks.

Mientras tanto –y por si fuera poco- compone música, editó dos discos, firmó un acuerdo con el sello discográfico Del Sol Records, y está presente en Spotify, iTunnes, Amazon y Sound Cloud, entre otras plataformas. Soltero, padre de dos hijas, pareciera que no queda tiempo para más nada.

O sí, seguir haciendo.


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